abatido

En Noviembre lancé un nuevo proyecto, uno de tantos que me vienen a la cabeza y pongo en práctica. Se llamaba (y se llama) Collectorum, una red social para coleccionistas. Pasados cerca de 6 meses la afluencia de usuarios es, cuando menos, anecdótica. Apenas unos 30. Uno estuvo activo algunos días. El resto, simples visitas de cortesía, que agradezco, pero poco más. Creé un foro con decenas de temáticas en las que me siento cómodo, como coleccionista, y algunas por sugerencias recibidas. Si contabilizo las entradas… bueno, ya os podéis imaginar el resultado. Galerías de fotos y álbums. Decenas, cientos de fotos, con muchísimos problemas para subirlas dada mi paupérrima conexión (que tras un año largo de espera, sigue igual, ¡gracias Movistar!). Lo mismo en eventos, blogs, etc. Vaya, que parece que esté hablando solo en un desierto. Para ello no es necesario mantener “una red social” con todo lo que conlleva. Con este modesto blog personal ya me vale.

Esta introducción, que parece queja, y lo es, no es más que para explicar, y no justificar, que Collectorum se va a quedar tal como está durante un tiempo. Un mes, dos, o un par de semanas, o un par de horas, depende de cómo se levante Saturno por el horizonte. Durante este tiempo he abierto varios grupos Facebook, sustituyendo las páginas fan que ya tenía. Al parecer los grupos tienen mejor acogida entre el público. Perfecto. Y al parecer a nadie le importa agrearse a un grupo, en contra de lo que supone registrarse en una nueva red social, foro, lista, comunidad o llámesele equis. De acuerdo. Entonces… en lugar de intentar reunir a todos los coleccionistas del mundo mundial en una red específica, vamos a dejarlo así. Grupos diseminados por Facebook, que los hay a miles, y a tener a la gente “separada” por temas. Lástima, porque la intención de Collectorum era cruzar caminos y dar oportunidades mejores para hacer crecer aficiones.

Ahora explicaré el título del post. Libertad. Es justo lo que las personas queremos y el intento de reunir a una comunidad, por peregrina que sea la idea, en un solo lugar, no funciona. Libertad. Cada cual elige dónde quiere estar y con quién se quiere juntar. Y como ir contra la marea es de locos, vamos a dejar que el mar de Facebook siga su curso (y no hablo de Twitter y otras redes porque en el caso que nos ocupa no tienen mucha relevancia). Vamos a dejar que cada oleaje vaya allá donde los vientos soplen. Quien quiera cruzar caminos ya lanzará su bote para cambiar de rumbo o escaparse a una isla u otra.

Así pues, en lugar de concentrar esfuerzos en un proyecto personal, veremos qué sucede en la red y cómo se desarrollan los acontecimientos. Ni siquiera publicitaré el post en las redes, porque quiero ver quién llega hasta aquí y lee algo de lo que digo. No es que sea importante, es curiosidad.